Lugar, campo de El Carmen de Sariñena, en el partido entre el equipo local y nuestro Juventud de categoría Juvenil este pasado sábado, se produjo un hecho anecdótico, pero difícil de ver en este mundo del fútbol.
Al poco de comenzar la segunda parte y con el marcador 0-1, en un centro desde la banda derecha en un ataque monegrino, el defensor juventino Seral despeja con el pie y "parece" que luego le golpea en la mano, lo que acompañado de numerosos y estruendosos gritos del publico local, y tras unos segundos de dudad, el arbitro decrete penalty. Protestas de unos y alegría para otros que ven el empate.
Sola nuestro portero, bajo palos, el delantero del Sariñena presto al disparo, que efectúa con dureza y que se encuentra con el pie milagroso de Sola, saliendo el balón despedido hacia Seral, que monta un contraataque culminado con pase a Panti que dentro del área recorta y es trabado por un defensor del Sariñena, acción que el arbitro que seguía el juego de cerca vuelve a determinar como penalty. Vuelta a las protestas de unos y alegría doble para nosotros.
El cancerbero monegrino esta vez bajo palos, Panti preparado, y su golpeo raso y ajustado es respondido con un paradón, que devuelve el animo a los locales y sacude a los juventinos. En 2 minutos, 2 penaltys pitados y los 2 fallados, o parados por los porteros.

No queda aquí la cosa, pues unos minutos mas tarde, una patada hacia un delantero juventino en el área del Sariñena es sancionada con otro penalty, y esta vez Beired engañando al portero monegrino consigue transformar y subir el 0-2 tranquilizador.
En definitiva, emoción, alegría, nervios, protestas, suspense, ganas, paradas, gol, estamos hablando de fútbol, y el arbitro que acertó en todo