Mas allá de los beneficios obtenidos cuando practicamos un deporte y las causas
cientificas que explican estas mejoras, hoy queremos tocar un tema que solo las
personas que amamos el deporte conocemos a fondo: LA ALEGRIA QUE
SENTIMOS DESPUES DE COMPETIR.
Esa sonrisa que aparece en nuestro rostro y nos hace olvidar todo aquello que
nos mortifica, ese deseo de seguir divirtiendonos y que hace que el tiempo pase
volando y que se nos haga muy corto aunque hayan pasado horas en medio de
nuestra actividad.
La ilusión de que pasen los dias y el tiempo se acorte para poder encontrarnos
con esa disciplina que nos da tantas satisfacciones.
El rostro iluminado del niño que va tras de la pelota para anotar un gol, el brillo
de los ojos cuando vamos preparándonos para empezar el partido.
La expresión de nuestro rostro al pasar ese momento de apuro cuando
jugamos los fines de semana. La sensación de confort y seguridad cuando al
llegar nos saludamos con nuestros compañeros.
La capacidad de disfrutar y sentirnos libres en una conversacion entre nuestro
cuerpo mente y alma.
Y luego de la jornada ese cansancio reparador de haber hecho lo que debiamos y
las ganas que se vuelva a repetir.
El despedirse de los amigos o del entrenador y hasta del rival con una sonrisa
y con la seguridad que vovleremos a sentir esa agradable sensacion de bienestar
y alegria.
La camaraderia, el orden, el reencontrarse con su grupo y consigo mismos para
ser felices el tiempo que dure nuestra amada disciplina deportiva
.
Mas allá de la ciencia, el deporte y sobre todo practicarlo nos permite ser felices y
gozar de la vida.
Es una experiencia que nuestros hijos merecen aprender y disfrutar.
