EL SANTOS PARA LA GUERRA.
Era en África. El Santos preparaba la temporada de 1969 disputando unos partidos amistosos en Kinshasa (hoy República Democrática de Congo) y en Brazzaville (hoy Congo). Los países estaban en guerra, pero acordaron una tregua para ver jugar al Santos.
El acuerdo autorizaba a los soldados de Brazzaville escoltar el buque del equipo de Santos en el río Congo y pasar la guardia de Kinshasa.
Santos jugó cinco veces en nueve días, y anoté siete goles. Por un corto periodo de tiempo, al menos, habíamos conseguido traer la paz en una zona de guerra
El arquero Amedeo Carrizo, uno de los mejores del fútbol mundial de todos los tiempos, revelaba, hace unos días, en una conversación con Paulo Valentim, cuál era la receta más certera para enfrentar un penalti:
- El portero debe quedarse inmóvil. Un día desorienté a Pelé. Fue en Los Ángeles, en un partido River-Santos. Él me miraba fijamente, y yo aquí parado como una estatua. Pelé chutó fuera.
Pero en el segundo tiempo, sigue contando Carrizo, el árbitro pita otro penalti contra nosotros. Entonces, Pelé demostró su malicia. En ningún momento de la jugada me enfrentó con la mirada. Preparó el balón, lo colocó, tomó posición y cabizbajo, sin mirarme, disparó a gol. Yo, ni vi por donde entró. Me levanté y me fui a apretarle la mano:
- El Negro es un Señor!.
Conviene notar que Amedeo Carrizo es el portero que ha parado más penaltis en Argentina
*fuente = web Historias de fútbol
El sueño de todo niño que empieza a jugar al fútbol es vestir la camiseta nº 10 de su equipo. El número es cargado de historia, de mística y llevarla conlleva siempre la responsabilidad. Casi siempre es el crack del equipo que debe cumplir con esta misión. Pero no fue siempre así. Antes de Pelé, el número de las camisetas de fútbol era algo usado meramente para identificar a los jugadores. Solamente que todo eso cambió cuando aquel brasileño de apenas 17 años asombró el mundo en el Mundial de 1958.
Lo más curioso es que la elección de Pelé para vestir la 10 de la seleção ocurrió casualmente.
Antes del Mundial de Suecia, los dirigentes brasileños mandaron la relación de jugadores de la selección convocados para la competición. Sólo que se olvidaron de dar los números de los seleccionados. Para resolver el problema, un dirigente uruguayo que estaba en la sede de la Fifa, casualmente, acabó por escoger los números de los brasileños. El caso es que el uruguayo no conocía los jugadores brasileños. Pués así Brasil se fue a Suecia con la numeración más extravagante de la historia de los Mundiales. El portero Gilmar jugó con el 3, Garrincha, extremo derecha, con el 11, Didi, con el 6.
Y el destino quizó que Pelé se quedase con el 10
Era en África. El Santos preparaba la temporada de 1969 disputando unos partidos amistosos en Kinshasa (hoy República Democrática de Congo) y en Brazzaville (hoy Congo). Los países estaban en guerra, pero acordaron una tregua para ver jugar al Santos.
El acuerdo autorizaba a los soldados de Brazzaville escoltar el buque del equipo de Santos en el río Congo y pasar la guardia de Kinshasa.
Santos jugó cinco veces en nueve días, y anoté siete goles. Por un corto periodo de tiempo, al menos, habíamos conseguido traer la paz en una zona de guerra
El arquero Amedeo Carrizo, uno de los mejores del fútbol mundial de todos los tiempos, revelaba, hace unos días, en una conversación con Paulo Valentim, cuál era la receta más certera para enfrentar un penalti:
- El portero debe quedarse inmóvil. Un día desorienté a Pelé. Fue en Los Ángeles, en un partido River-Santos. Él me miraba fijamente, y yo aquí parado como una estatua. Pelé chutó fuera.
Pero en el segundo tiempo, sigue contando Carrizo, el árbitro pita otro penalti contra nosotros. Entonces, Pelé demostró su malicia. En ningún momento de la jugada me enfrentó con la mirada. Preparó el balón, lo colocó, tomó posición y cabizbajo, sin mirarme, disparó a gol. Yo, ni vi por donde entró. Me levanté y me fui a apretarle la mano:
- El Negro es un Señor!.
Conviene notar que Amedeo Carrizo es el portero que ha parado más penaltis en Argentina
*fuente = web Historias de fútbol
El número 10 de Pelé
El sueño de todo niño que empieza a jugar al fútbol es vestir la camiseta nº 10 de su equipo. El número es cargado de historia, de mística y llevarla conlleva siempre la responsabilidad. Casi siempre es el crack del equipo que debe cumplir con esta misión. Pero no fue siempre así. Antes de Pelé, el número de las camisetas de fútbol era algo usado meramente para identificar a los jugadores. Solamente que todo eso cambió cuando aquel brasileño de apenas 17 años asombró el mundo en el Mundial de 1958.Lo más curioso es que la elección de Pelé para vestir la 10 de la seleção ocurrió casualmente.
Antes del Mundial de Suecia, los dirigentes brasileños mandaron la relación de jugadores de la selección convocados para la competición. Sólo que se olvidaron de dar los números de los seleccionados. Para resolver el problema, un dirigente uruguayo que estaba en la sede de la Fifa, casualmente, acabó por escoger los números de los brasileños. El caso es que el uruguayo no conocía los jugadores brasileños. Pués así Brasil se fue a Suecia con la numeración más extravagante de la historia de los Mundiales. El portero Gilmar jugó con el 3, Garrincha, extremo derecha, con el 11, Didi, con el 6.
Y el destino quizó que Pelé se quedase con el 10
